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domingo, 23 de enero de 2011

Angkor Wat, testimonio de la grandeza de Camboya
El acceso este de Angkor Wat.
Organización Editorial Mexicana
23 de enero de 2011


Ma. Esther Estrada / Corresponsal

Amsterdam, Holanda. (OEM-Informex).- Son las 5:15 de la mañana y emprendemos el camino a la ciudad sagrada para ver el amanecer. Tuk-tuks motorizados llevan a cientos de turistas tempraneros a la taquilla a las afueras del recinto para que adquieran los boletos (válidos para uno, tres o siete días) y les tomen la foto que aparecerá en él a fin de hacerlo intransferible. Demasiado temprano para que el retrato merezca guardarse, más que por el recuerdo de haber visitado Angkor Wat, el templo más famoso de Camboya... y tal vez de todo el sureste asiático.

La obscuridad que precede a la salida del sol se ve contaminada por la luz de las linternas (pocas) y de las pantallas de celulares (las más) que evitan que el tropel de visitantes tropiece en su andar hasta un pequeño estanque que promete reflejar el perfil de este lugar. Mientras esperamos escuchamos conversaciones en diversos idiomas: inglés, francés, chino, japonés, italiano y español, por mencionar los que pude identificar. Todos estamos ansiosos de que el astro rey se levante y nos permita vislumbrar este recinto, cuya imagen con cinco torres se ha difundido por todo el mundo.

Construido entre 1113 y 1150, es el mudo testigo de un momento de gloria del pueblo jemer que habitó durante siglos estas tierras.

Poco a poco el cielo va aclarándose y frente a nosotros aparece este templo, que estuvo abandonado durante 400 años, pero que gracias a arqueólogos franceses primero y a la UNESCO después, ha ido recuperando su esplendor. A mi vista se desvelan sus tres niveles (que representan el infierno, la tierra y el cielo) y sus torres en forma de flama. El reflejo en el estanque, donde flotan grupos de lirios, me hace creer que tal vez la leyenda de su creación no sea tan descabellada.

* Su origen divino

Según los camboyanos, este magnífico lugar de culto fue construido por el arquitecto celestial Pisnukar, a solicitud de los dioses. La leyenda cuenta que el príncipe Preah Ket Mealea, hijo del dios hindú Indra y de una mujer, visitó el palacio de su padre en el cielo. Como resultado de la admiración que el joven mostró por las maravillas que vio durante su visita, Indra le ofreció el Reino de Camboya y le dijo que construiría para él cualquier monumento que deseara entre los que había visto. El muchacho, pensando que sería imprudente pedir una réplica del palacio de su padre, modestamente solicitó una copia exacta de las caballerías. En una sola noche, Pisnukar creo un modelo idéntico en barro y lo cubrió con una capa mágica que lo transformó en piedra.

* Su descubrimiento

"...uma construção de tal modo extraordinária que não é possível descreve-la por escrito, especialmente é diferente de qualquer outro edifício no mundo. Possui torres, decoração e todos os refinamentos que o génio humano pode conceber", fue como lo describió un fraile portugués en 1586.

"Uno de esos templos -rival del de Salomón, y erigido por algún antiguo Miguel Ángel- podría ocupar un honorable lugar entre nuestros edificios más bellos. Es mayor que cualquiera de nuestros legados de Grecia y Roma, y presenta un triste contraste con el estado de barbarie en que ahora se halla sumida la nación", fue la impresión del explorador francés Henri Mouhot, en 1860.

Aunque en el siglo XVI algunos misioneros habían divisado las ruinas, medio enterradas entre la exuberante vegetación de la región, no fue sino hasta la llegada de los colonizadores franceses -a fines del siglo XIX- interesados en conocer mejor las tierras del sureste asiático sobre las que ejercían un control total (Vietnam, Laos y Camboya), que se empezó a estudiar la civilización jemer.

Por simplificarla, su historia se ha dividido en tres periodos. El preAngkoriano (s. I - VIII) abarca su creación y desarrollo, en él hay una gran influencia de la cultura hindú: religión, idioma y concepto de reino. El Angkoriano (802-1431) es el cénit de esta civilización, donde se reproduce la jerarquía celestial en la tierra, siendo el rey la máxima autoridad; son tiempos de prosperidad; se introduce el budismo como religión, en sustitución del hinduismo. El PostAngkoriano se inicia con el abandono de Angkor Wat, el complejo religioso más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad desde 1992.

* Se los describiré

Está rodeado de un foso lleno de agua, de 190 metros de ancho, que delimita la muralla perimetral que forma un rectángulo de 1.5 x 1.3 kilómetros. Originalmente sólo un camino de piedra, al Oeste, permitía el acceso al recinto (hoy se puede llegar también por el Este). "Del mar a la tierra" es lo que simboliza esta área. Al cruzar el muro nos espera todavía un largo trecho hasta llegar al corazón de Angkor Wat, con lo que recorremos el camino "de la tierra al cielo", es decir, al templo en sí.

Según las creencias hinduistas, los dioses moran en un monte, por lo cual Angkor Wat representa al mitológico Monte Meru.

En los muros del primer nivel hay 520 metros con bajorrelieves de dos metros de alto donde se relatan batallas míticas del hinduismo y se muestran historias tomadas de textos sagrados como el Bhagavda Gita.

El segundo nivel es más sencillo en su decoración. En él predominan las imágenes de Apsara, la bailarina celestial que tiene como función divina entretener y dar alegría a los hombres y a los dioses. Desde ahí podemos acceder a la parte más sagrada del recinto, el tercer nivel, al que se llega tras subir una empinadísima escalera (con una pendiente de 75 grados). Arriba, la vista del recinto y los bosques a su alrededor me hicieron sentir que valió la pena el esfuerzo. Hay torres en cada esquina, que pudieran representar flores de loto abriendo. Bajo la central, la más alta, que se levanta 65 metros desde el suelo, estaba el altar principal a Visnú, uno de los tres principales dioses hindúes, a quien estaba dedicado originalmente el templo. Actualmente ahí se pueden ver muchas imágenes de Buda.

Durante mi recorrido no dejé de admirarme de lo avanzado de este pueblo en el siglo XII. Las tallas en los muros de piedra -traída desde canteras a más de 50 kilómetros de distancia- son de gran belleza y detalle. Sus conceptos religiosos, arquitectónicos y sociales estaban también muy desarrollados.

Para entender mejor tanto la cultura jemer (historia, religión, sociedad y política) como todo lo que representa Angkor Wat, me sirvió mucho haber visitado previamente el Museo Nacional de Angkor, ubicado en la ciudad de Siem Reap. Su web es: www.angkornationalmuseum.com

* Hoy

Este lugar es el marco preferido de los novios para tomarse la foto de boda. Según nos explicaron, las parejas consultan con los monjes budistas cuál es la fecha más propicia para unir sus vidas, sin importar en que día de la semana caiga. Así que este mes, el viernes 14 fue uno de esos días y, coincidentemente, pudimos ver a cuatro parejas inmortalizando su enlace en distintos rincones de Angkor Wat. Las novias estaban vestidas con trajes típicos en azul, verde, rojo y púrpura. Los novios iban ataviados con un conjunto de ese mismo tono. Pestañas postizas que abanicaban al paso y cabello recogido en "chongos" elaborados eran otros comunes denominadores de las nuevas esposas.

* Dónde queda

Angkor Wat está en el corazón de Camboya (en el sureste asiático), en la periferia de la ciudad de Siem Reap, la segunda en importancia del país tras la capital (Phnom Penh). Se puede llegar directamente en avión o por carretera.

Con apenas 120 mil habitantes, hoy vive en gran parte del turismo que visita las zonas arqueológicas de Angkor Wat y su vecina Angkor Thom (de las que les hablaré en otra ocasión). En el centro se pueden visitar templos budistas más recientes, algunos museos y un animado mercado. Me quedé sorprendida cuando vi, en una de las zonas más turísticas, un llamativo restaurant, muy bien puesto, que se llama Viva México, y ofrece comida mexicana y camboyana, además, de un magnífico surtido de tequilas. Hablando con el dueño, original de Camboya, pero que vivió muchos años en California, me comentó que abrió el restaurant en 2006 y ha tenido tal éxito que lo amplió el año pasado. Debo reconocer que su cocina sí nos representa muy bien.

* No puedo evitar comparar...

... este complejo religioso con algunos nuestros, como Chichen-Itzá o Teotihuacán, también Patrimonios de la Humanidad. Sin duda alguna todas estas construcciones son reflejo de pueblos muy avanzados que nos invitan a conocer más sobre sus logros y los motivos por los que decayeron.

Tomado de LA PRENSA .COM.MX