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domingo, 2 de enero de 2011

RICARDO DOKYU

“El budismo es benevolencia, compasión y ecuanimidad”

Monje budista zen, se ordenó en Nagoya, Japón, en 1991. Allí vivió 10 años y ahora difunde la meditación zen (o zazen) en el país a través de su templo Serena Alegría. "Para comenzar a meditar no es necesario ser budista. Sólo hay que desearlo. Después, cada uno llenará sus páginas en blanco con su experiencia personal", asegura.

PorMICAELA VACCA


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Camino eterno. Ése es el significado de Dokyu, el apellido de Ricardo. “Do significa camino y kyu, eterno, en japonés”, aclara. El nombre se lo dio su maestro, Nakamura Doyu, cuando lo ordenó como monje budista zen. Esto fue en Japón, en 1991. “Estuve 10 años viviendo allá, en la ciudad de Nagoya y también en el monasterio de Eiheiji, el templo matriz de la escuela Soto. Después, me pareció que era tiempo suficiente, ya sentía la necesidad de volver y continuar la práctica acá, acercar mi experiencia y compartir todo lo que aprendí. Quise ser una puertita más por donde las personas interesadas puedan acercarse al budismo”, dice Ricardo.

¿Cómo definís al budismo zen? Es el que se practica en Japón. Originalmente, el budismo surgió en la India, hace más de 1.500 años, y se difundió a distintos países, donde fue adecuándose a la cultura de cada lugar. Sin embargo, la esencia se mantuvo constante en todas las vertientes: el desarrollo de una mente clara y de la benevolencia, la compasión y la ecuanimidad.

¿Cómo se logra esto? El zen enfatiza en la práctica, en la experiencia directa y en ir más allá de las palabras y los conceptos. No debemos apegarnos ni aferrarnos a las cosas que nos rodean ni tampoco a las enseñanzas. Una de sus principales características es la meditación zen o zazen, en la postura tradicional de loto completo o medio loto (sentados en el piso). Esto tiene como objetivo la observación del estado de la mente y el desarrollo de la atención. Así logramos ver que vivimos aferrados a ideas, calificaciones, preconceptos que fuimos formando a lo largo de la vida: desde que somos niños nos dicen qué es bueno y qué es malo. Cuando hablamos de ir más allá de estos conceptos no nos referimos a cuestionarlos, sino simplemente a observar su relatividad: algo es bueno o malo “en función de…”.

¿Y cuál es el objetivo de la práctica? Para el budismo, esta fijación en los conceptos se denomina “ilusión”, porque todo es relativo, todo lo que se piensa surge de ideas que uno ya tiene. En función de eso, clasifica, califica, juzga y prejuzga todo lo que lo rodea. Poder ir más allá de eso nos ayuda a tener una mente más ecuánime, a ver al otro como realmente es y practicar la bondad. A la hora de comenzar, es importante saber que esto es un camino: hoy vivimos en un mundo donde todo quiere obtenerse ya. El zen no es así, es tiempo y un camino por recorrer.

¿Cómo es la meditación zen? El zazen es una meditación no guiada, en la que hacemos hincapié en estar atentos a la postura y la respiración. Después, uno piensa por más que no quiera. Yo siempre cuento una historia de un discípulo que se va de retiro a la montaña y se acerca a su maestro y le pide un consejo. “Sólo no pienses en monos”, le contesta. Cuando termina el retiro, el discípulo le cuenta a su maestro que, obviamente, no pudo dejar de pensar en monos. ¿Qué quiere decir esto? Que es importante no luchar contra el pensamiento, no podemos evitarlo. Hay que dejarlo fluir.

¿Cómo llegaste al budismo? Fue casualidad. Tenía 24 años y participé de una charla sobre el tema. Fue una de esas cosas que uno no elige, me interesó inmediatamente. Fue un encuentro inesperado, lo sentí muy afín desde el comienzo. Pronto tuve la suerte de ir a Brasil a interiorizarme en el tema, estuve en Belo Horizonte y Ouro Preto, y luego viajé a Japón, cuando decidí que quería ser monje. Allí aprendí japonés, me preparé por 10 años y aún sigo preparándome.

¿Qué recordás de tus viajes? Recuerdo especialmente a mis maestros. Igarashi Ryotan me inspiró a seguir su ejemplo: yo veía reflejado en su hacer cotidiano la práctica del budismo zen. En Japón, mi segundo maestro, Nakamura Doyu, me dio una enseñanza que me acompaña: siempre que había que hacer algo en el templo me mandaba a mí. Al principio yo no sabía cómo resolver sus pedidos, tenía miedo de hacerlo mal y le preguntaba. Él me señalaba el pecho y me decía “Hagas lo que hagas, siempre hacelo con el corazón”.

TOMADO DE:

http://www.larazon.com.ar/interesa/budismo-benevolencia-compasion-ecuanimidad_0_196200057.html

Maratón espiritual en Valencia


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Maratón espiritual en Valencia
Maratón espiritual en Valencia josé aleixandre

Encuentro Interreligioso en La Beneficencia. Musulmanes, judíos, católicos, budistas... Todos se dieron cita ayer en una larga jornada de nueve horas donde se leyeron ininterrumpidamente los textos sagrados de las nueve religiones con más fieles en el mundo. El objetivo: crear un espacio de unión y consenso entre creencias tan dispares.

IGNACIO CABANES VALENCIA La Navidad, tiempo de unión y fraternidad, ha hecho posible que podamos ver en Valencia musulmanes leyendo un pasaje de la Biblia o judíos recitando un texto sagrado hindú. Aunque pueda parecer sorprendente, este hecho se enmarca dentro de la lectura ininterrumpida de los textos sagrados de nueve religiones durante nueve horas, que tuvo lugar ayer en el Centro Cultural de la Beneficencia. Este acto está organizado por el Espacio de Encuentro Interreligioso Valencia (EEIV) con la intención de acercar y que se conozcan mutuamente las distintas religiones que existen en el mundo, ya que, según explicaron los organizadores, "no hay que perder de vista que todas ellas buscan el amor entre las personas".
Al acto acudieron representantes y fieles de las principales religiones del mundo: Catolicismo, Islam, Budismo, Judaísmo, la Iglesia Evangélica y la Ortodoxa, el Sikhismo, el Bahaísmo y el Hinduismo. Así mediante este encuentro intercultural y religioso se abordaron durante nueve horas ininterrumpidas los textos sagrados de estas religiones tan distintas entre sí pero a la vez tan próximas en sus puntos de referencia. "Hemos cogido la unidad como punto de referencia pues tenemos que centrarnos en lo que nos une y no en lo que nos separa", destacó Rameshwarananda Giri Maharaj, swami hindú y uno de los impulsores de este evento.
En este maratón espiritual participaron unas 110 personas como lectores de las sagradas escrituras y contó con la presencia de más de 500 asistentes a lo largo de las nueve horas que duró, desde las diez de la mañana hasta las siete de la tarde. El lugar escogido para este encuentro pionero en Europa fue el salón Alfons el Magnànim del centro cultural de La Beneficencia, cedido por la Diputación de Valencia. "Es la primera vez que se celebra un acto en común con religiones tan dispares en Europa y en el que unos leen las lecturas de los otros, lo cual es muy significativo", apuntó Rameshwarananda.

Crear un clima de concordia
"Nuestra sociedad necesita reflexionar y nosotros hemos querido poner nuestro granito de arena con el proyecto Templos 24 horas", explicó el swami. De ahí parte la idea de crear este espacio de consenso, diálogo y comunión espiritual para todas las religiones en Valencia, "sin dogmas ni sectarismos". "Nos asusta lo desconocido, cada uno vive en su pequeña celda y es el momento de favorecer un clima de concordia", añadió este representante del EEIV.
Entre los asistentes al encuentro se encontraba Agustín Araque, coordinador de los 12 grupos budistas de Valencia. Durante la intervención de los seguidores budistas se leyeron sutras, historias que Buda contó a sus discípulos y que se guardaron en la memoria hasta años después de su muerte. "Nosotros somos una religión sin Dios pero a pesar de esta gran diferencia tenemos muchas cosas en común con resto de religiones", apuntó Araque, "como la búsqueda de sentido a través del camino del amor y el conocimiento".
Por su parte, Singh Ackoo, servidor del Sikhismo, destacó la importancia de este encuentro al asegurar que hay que abrirnos a otras religiones y aprender lo que ellas pueden ofrecer al mundo. "La base de todos es la misma, el amor, la igualdad y la honestidad", afirmó. Respecto a si las religiones han sido motivo de disputa y guerras, Singh aseguró que son los agentes religiosos los causantes de estas matanzas y no la propia religión. "Tenemos un dicho que dice que quien reza a Dios vence siempre, pero cuando todos tengan su bendición", recordó este creyente.

Tomado de:

http://www.levante-emv.com/valencia/2010/12/30/maraton-espiritual-valencia/769845.html

BIOGRAFIA DE BUDA SAKYAMUNI

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