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domingo, 23 de enero de 2011

Palabra del Instructor :Violencia

Por años hemos ecuchado esta palabra que resuena en nuestras mentes y corazones con una brutalidad absoluta de hecho su raiz "es la combinación de dos palabras en latín: “vis”(fuerza) y el participio “latus”, de la palabra “fero” (acarrear, llevar), “acarrear fuerza hacia”, violencia significa “fuerza intensa”.
Esta fuerza intensa por años ha sido mal utilizada , promoviendo el desorden las malas vibras y hasta la anarquia funcional,bajo este signo mucha gente cree que odiar resuleve todo y a sus desiciones le imprime violencia .
La violencia (del latín violentia) es un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos a otros seres, y se asocia, aunque no necesariamente, con la agresión física, ya que también puede ser psicológica o emocional, a través de amenazas u ofensas. Algunas formas de violencia son sancionadas por la ley o por la sociedad, otras son crímenes.
Y los crimenes se veran reflejos en los Karma,liberate pues del karma , reconduce tu fuerza interna y animate a seguir el camino de Buda ...una Camino de Compasion
Namu Amida Butsu¡
Angkor Wat, testimonio de la grandeza de Camboya
El acceso este de Angkor Wat.
Organización Editorial Mexicana
23 de enero de 2011


Ma. Esther Estrada / Corresponsal

Amsterdam, Holanda. (OEM-Informex).- Son las 5:15 de la mañana y emprendemos el camino a la ciudad sagrada para ver el amanecer. Tuk-tuks motorizados llevan a cientos de turistas tempraneros a la taquilla a las afueras del recinto para que adquieran los boletos (válidos para uno, tres o siete días) y les tomen la foto que aparecerá en él a fin de hacerlo intransferible. Demasiado temprano para que el retrato merezca guardarse, más que por el recuerdo de haber visitado Angkor Wat, el templo más famoso de Camboya... y tal vez de todo el sureste asiático.

La obscuridad que precede a la salida del sol se ve contaminada por la luz de las linternas (pocas) y de las pantallas de celulares (las más) que evitan que el tropel de visitantes tropiece en su andar hasta un pequeño estanque que promete reflejar el perfil de este lugar. Mientras esperamos escuchamos conversaciones en diversos idiomas: inglés, francés, chino, japonés, italiano y español, por mencionar los que pude identificar. Todos estamos ansiosos de que el astro rey se levante y nos permita vislumbrar este recinto, cuya imagen con cinco torres se ha difundido por todo el mundo.

Construido entre 1113 y 1150, es el mudo testigo de un momento de gloria del pueblo jemer que habitó durante siglos estas tierras.

Poco a poco el cielo va aclarándose y frente a nosotros aparece este templo, que estuvo abandonado durante 400 años, pero que gracias a arqueólogos franceses primero y a la UNESCO después, ha ido recuperando su esplendor. A mi vista se desvelan sus tres niveles (que representan el infierno, la tierra y el cielo) y sus torres en forma de flama. El reflejo en el estanque, donde flotan grupos de lirios, me hace creer que tal vez la leyenda de su creación no sea tan descabellada.

* Su origen divino

Según los camboyanos, este magnífico lugar de culto fue construido por el arquitecto celestial Pisnukar, a solicitud de los dioses. La leyenda cuenta que el príncipe Preah Ket Mealea, hijo del dios hindú Indra y de una mujer, visitó el palacio de su padre en el cielo. Como resultado de la admiración que el joven mostró por las maravillas que vio durante su visita, Indra le ofreció el Reino de Camboya y le dijo que construiría para él cualquier monumento que deseara entre los que había visto. El muchacho, pensando que sería imprudente pedir una réplica del palacio de su padre, modestamente solicitó una copia exacta de las caballerías. En una sola noche, Pisnukar creo un modelo idéntico en barro y lo cubrió con una capa mágica que lo transformó en piedra.

* Su descubrimiento

"...uma construção de tal modo extraordinária que não é possível descreve-la por escrito, especialmente é diferente de qualquer outro edifício no mundo. Possui torres, decoração e todos os refinamentos que o génio humano pode conceber", fue como lo describió un fraile portugués en 1586.

"Uno de esos templos -rival del de Salomón, y erigido por algún antiguo Miguel Ángel- podría ocupar un honorable lugar entre nuestros edificios más bellos. Es mayor que cualquiera de nuestros legados de Grecia y Roma, y presenta un triste contraste con el estado de barbarie en que ahora se halla sumida la nación", fue la impresión del explorador francés Henri Mouhot, en 1860.

Aunque en el siglo XVI algunos misioneros habían divisado las ruinas, medio enterradas entre la exuberante vegetación de la región, no fue sino hasta la llegada de los colonizadores franceses -a fines del siglo XIX- interesados en conocer mejor las tierras del sureste asiático sobre las que ejercían un control total (Vietnam, Laos y Camboya), que se empezó a estudiar la civilización jemer.

Por simplificarla, su historia se ha dividido en tres periodos. El preAngkoriano (s. I - VIII) abarca su creación y desarrollo, en él hay una gran influencia de la cultura hindú: religión, idioma y concepto de reino. El Angkoriano (802-1431) es el cénit de esta civilización, donde se reproduce la jerarquía celestial en la tierra, siendo el rey la máxima autoridad; son tiempos de prosperidad; se introduce el budismo como religión, en sustitución del hinduismo. El PostAngkoriano se inicia con el abandono de Angkor Wat, el complejo religioso más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad desde 1992.

* Se los describiré

Está rodeado de un foso lleno de agua, de 190 metros de ancho, que delimita la muralla perimetral que forma un rectángulo de 1.5 x 1.3 kilómetros. Originalmente sólo un camino de piedra, al Oeste, permitía el acceso al recinto (hoy se puede llegar también por el Este). "Del mar a la tierra" es lo que simboliza esta área. Al cruzar el muro nos espera todavía un largo trecho hasta llegar al corazón de Angkor Wat, con lo que recorremos el camino "de la tierra al cielo", es decir, al templo en sí.

Según las creencias hinduistas, los dioses moran en un monte, por lo cual Angkor Wat representa al mitológico Monte Meru.

En los muros del primer nivel hay 520 metros con bajorrelieves de dos metros de alto donde se relatan batallas míticas del hinduismo y se muestran historias tomadas de textos sagrados como el Bhagavda Gita.

El segundo nivel es más sencillo en su decoración. En él predominan las imágenes de Apsara, la bailarina celestial que tiene como función divina entretener y dar alegría a los hombres y a los dioses. Desde ahí podemos acceder a la parte más sagrada del recinto, el tercer nivel, al que se llega tras subir una empinadísima escalera (con una pendiente de 75 grados). Arriba, la vista del recinto y los bosques a su alrededor me hicieron sentir que valió la pena el esfuerzo. Hay torres en cada esquina, que pudieran representar flores de loto abriendo. Bajo la central, la más alta, que se levanta 65 metros desde el suelo, estaba el altar principal a Visnú, uno de los tres principales dioses hindúes, a quien estaba dedicado originalmente el templo. Actualmente ahí se pueden ver muchas imágenes de Buda.

Durante mi recorrido no dejé de admirarme de lo avanzado de este pueblo en el siglo XII. Las tallas en los muros de piedra -traída desde canteras a más de 50 kilómetros de distancia- son de gran belleza y detalle. Sus conceptos religiosos, arquitectónicos y sociales estaban también muy desarrollados.

Para entender mejor tanto la cultura jemer (historia, religión, sociedad y política) como todo lo que representa Angkor Wat, me sirvió mucho haber visitado previamente el Museo Nacional de Angkor, ubicado en la ciudad de Siem Reap. Su web es: www.angkornationalmuseum.com

* Hoy

Este lugar es el marco preferido de los novios para tomarse la foto de boda. Según nos explicaron, las parejas consultan con los monjes budistas cuál es la fecha más propicia para unir sus vidas, sin importar en que día de la semana caiga. Así que este mes, el viernes 14 fue uno de esos días y, coincidentemente, pudimos ver a cuatro parejas inmortalizando su enlace en distintos rincones de Angkor Wat. Las novias estaban vestidas con trajes típicos en azul, verde, rojo y púrpura. Los novios iban ataviados con un conjunto de ese mismo tono. Pestañas postizas que abanicaban al paso y cabello recogido en "chongos" elaborados eran otros comunes denominadores de las nuevas esposas.

* Dónde queda

Angkor Wat está en el corazón de Camboya (en el sureste asiático), en la periferia de la ciudad de Siem Reap, la segunda en importancia del país tras la capital (Phnom Penh). Se puede llegar directamente en avión o por carretera.

Con apenas 120 mil habitantes, hoy vive en gran parte del turismo que visita las zonas arqueológicas de Angkor Wat y su vecina Angkor Thom (de las que les hablaré en otra ocasión). En el centro se pueden visitar templos budistas más recientes, algunos museos y un animado mercado. Me quedé sorprendida cuando vi, en una de las zonas más turísticas, un llamativo restaurant, muy bien puesto, que se llama Viva México, y ofrece comida mexicana y camboyana, además, de un magnífico surtido de tequilas. Hablando con el dueño, original de Camboya, pero que vivió muchos años en California, me comentó que abrió el restaurant en 2006 y ha tenido tal éxito que lo amplió el año pasado. Debo reconocer que su cocina sí nos representa muy bien.

* No puedo evitar comparar...

... este complejo religioso con algunos nuestros, como Chichen-Itzá o Teotihuacán, también Patrimonios de la Humanidad. Sin duda alguna todas estas construcciones son reflejo de pueblos muy avanzados que nos invitan a conocer más sobre sus logros y los motivos por los que decayeron.

Tomado de LA PRENSA .COM.MX

Tomado del ABC de Sevilla.com

«La felicidad puede ser propuesta como un objetivo para la voluntad. La verdad nos hace libres, y la bondad nos hace felices. Así, la invitación ¡sed felices! tiene pleno sentido y dista de ser una sutil paradoja o una extravagancia ingeniosa». El locutor, lo supiera o no, estaba en lo cierto. Sí. De ti depende. ¡Vive feliz!

Día 24/01/2011
EN estas fiestas pasadas es muy frecuente el envío de mensajes en los que se desea felicidad. Por cierto, en estas fiestas hemos celebrado el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Cristo, el Hijo de Dios. Su mensaje es, sin duda, sublime, pero, si no resucitó, fue un farsante. Esa es la alternativa: O Dios o farsante. Pero no es posible un Cristo laico que sólo predica una moral mundana.
El locutor de un programa de radio se despedía hace unos días de sus oyentes con un «¡sed felices!». Y no es un caso único. Quizá se emplee con frecuencia esta fórmula con intención ingeniosa, irónica o paradójica. Claro; la felicidad no puede ser mandada bajo la forma de un imperativo, sino solo deseada. ¿Cómo habría de sernos mandada la felicidad o siquiera propuesta como un objetivo posible? Ojalá lograrla dependiera de nuestra voluntad. La felicidad, parece, no depende de la voluntad humana. ¿O tal vez sí? Acaso la fórmula citada encierre una profunda e ignorada verdad.
Todos los hombres desean ser felices. Así lo afirma, por ejemplo, san Agustín, en La Ciudad de Dios, X, 1. Sócrates anduvo ocupado con el problema de la felicidad, y la identificó con la sabiduría y la bondad. Solo el sabio es bueno, y solo el bueno es feliz. La felicidad, como la sabiduría, reside en la bondad. Sabiduría, bondad y felicidad viajan siempre juntas. Entonces, si esto es así, la búsqueda de la felicidad no es otra cosa que la búsqueda de la sabiduría, es decir, de la bondad. La felicidad reside en la búsqueda de la verdad. Así, la felicidad puede ser obtenida por uno mismo y, por lo tanto, mandada bajo la forma de un imperativo. Decir «sed felices» sería lo mismo que decir «sed sabios, esto es, buenos». Y la meta está al alcance, aunque no sea fácil, de todos.
También en el budismo, por poner otro ejemplo, la felicidad está al alcance de la voluntad, más bien de la renuncia a la propia voluntad. Puede ser también, por lo tanto, recomendada mediante un imperativo, o, al menos, un consejo.
Kant decía que ni en el mundo ni fuera de él puede decirse de algo que sea bueno sin restricciones, salvo de la voluntad. Pero si la voluntad puede ser errónea, estar equivocada, entonces la felicidad no puede consistir en obtener lo que se desea, sino en desear lo que se debe desear. Pero eso depende solo de la propia voluntad. Es más, buscar solo la propia felicidad es un medio bastante seguro para no obtenerla. John Stuart Mill afirmó en su «Autobiografía» que solo alcanzan la felicidad quienes no la buscan directamente, sino que ponen sus vidas al servicio de otros fines distintos del logro de la propia felicidad.
En la entrada de su «Diario filosófico», de 8 de julio de 1916, escribe Wittgenstein: «Quien es feliz no debe sentir temor. Ni siquiera ante la muerte. Solo quien no vive en el tiempo, haciéndolo en el presente, es feliz… Para vivir feliz tengo que estar en concordancia con el mundo. Y a esto se llama “ser feliz”. Estoy, entonces, por así decirlo, en concordancia con aquella voluntad ajena de la que parezco dependiente. Esto es: “cumplo la voluntad de Dios”. El temor a la muerte es el mejor signo de una vida falsa, esto es, mala». Y concluye la entrada de esa fecha: «¡Vive feliz!».
La vida feliz es la vida en el presente, es decir, la vida eterna. Para la vida en el presente no hay muerte. «La muerte no es un acontecimiento de la vida». Para vivir feliz hay que vivir en concordancia con el mundo, es decir, cumplir la voluntad de Dios.
D Escribe Wittgenstein en el «Tractatus»: «El mundo de los felices es distinto del mundo de los infelices» (proposición 6.43). La vida feliz es buena, y la infeliz, mala. Luego la felicidad consiste en la bondad. Y en la entrada de fecha 13 de agosto de 1916, la cosa se aclara aún más: «Suponiendo que el ser humano no pudiera ejercer su voluntad, pero se viera obligado a sufrir la entera miseria de este mundo, ¿qué podría hacerle entonces feliz? ¿Cómo puede el ser humano aspirar a ser feliz si no puede resguardarse de la miseria de este mundo? Por la vida del conocimiento, precisamente. La buena conciencia es la felicidad que procura la vida del conocimiento. La vida del conocimiento es la vida que es feliz, a pesar de la miseria del mundo. Solo es feliz la vida que puede renunciar a las amenidades de este mundo. Una vida para la que esas amenidades no son sino otros tantos regalos del destino». Una vez más, la vieja enseñanza socrática: el bueno es feliz. Si la felicidad residiera
en el placer, el imperativo «sé feliz» sería irónico o paradójico. La felicidad es la compañera inseparable de la bondad. Por eso nos parece que, por ejemplo, Teresa de Calcuta era feliz. Sin duda, lo era. Lo es.
D El hombre feliz dice sí, a pesar de todo, al mundo y a la vida. Porque la felicidad no depende de ningún acontecimiento del mundo exterior, sino de la pura (buena) voluntad. La felicidad es la prueba de la vida buena. Naturalmente, eso significa que la felicidad no reside en los éxitos de la vida mundana. Ni, por supuesto, en el placer, la riqueza, el poder o la fama. Quien es feliz lo sabe. Por eso, quizá no constituya una buena interpretación del cristianismo la tesis de que hay que ser desgraciado en esta vida para ser feliz en la otra. Quien cumple la voluntad de Dios ya es feliz en este mundo. No solo espera ser feliz. El bueno es feliz en esta vida (lo que no quiere decir, ciertamente, que no sufra). La felicidad ultraterrena es solo una gracia eterna sobrevenida, no una compensación justiciera. Y el budismo encierra una verdad, pero limitada (y, en ese sentido, falsa), y superada por el cristianismo. Pues la felicidad no reside en la pura renuncia, sino en la acomodación de
la propia voluntad a la de Dios. Decir «¡hágase tu voluntad!» es hacer un acto de voluntad. No hay renuncia, sino asunción como propia de una voluntad infinita, eterna y perfecta. Por esto mismo, no es posible sostener cristianamente que el mundo esté mal hecho, a pesar de sus miserias. ¿Cómo habría de estar mal hecho si ha sido creado por la infinita bondad de Dios? El problema de la teodicea solo es insoluble para una extraviada mirada mundana.
Al cabo de este metafísico rodeo, podemos concluir. Sí; la felicidad puede ser propuesta como un objetivo para la voluntad. La verdad nos hace libres, y la bondad nos hace felices. Así, la invitación ¡sed felices! tiene pleno sentido y dista de ser una sutil paradoja o una extravagancia ingeniosa. El locutor, lo supiera o no, estaba en lo cierto. Sí. De ti depende. ¡Vive feliz!
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ES CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DEL DERECHO

Compasión, el aporte del budismo contra la violencia

Tomado de SIGLO XXI.com -Guatemala

GUATEMALA, jueves 20 de enero de 2011


INFLUYENTE. Hopkins, quien es un reconocido estudioso del budismo,
posa junto al Buda de la Compasión, durante su cuarta visita al país.
Foto: Eny Roland aHernández/S.21


El experto en budismo tibetano Jeffrey Hopkins señala que en la educación para la compasión se encuentra el secreto contra la violencia.
Actualizado a las 0:00

Ana Lucía Mendizábal
amendizabal@sigloxxi.com




Ser feliz y dejar de sufrir son las dos aspiraciones que Jeffrey Hopkins, quien ha sido el intérprete del Dalai Lama, identifica como base de la comprensión y la compasión. Hopkins, quien visita Guatemala por cuarta ocasión en cinco años para dar una conferencia, conversó con Siglo Veintiuno sobre los aportes que el budismo puede hacer a una sociedad como la nuestra.

¿Cuál puede ser el aporte del budismo a una sociedad violenta?

El mismo que a mí me atrajo hacia él. Muchas técnicas para convertirse en personas más compasivas. Necesitamos métodos a fin de contener las tendencias a pelear, a discutir y responder de manera negativa.

¿Qué se requiere para contener la violencia?

La base de la violencia es el no reconocimiento de que las otras personas también quieren ser felices. Por eso se ve, o se cree, que la violencia está bien. Las personas que son violentas, aunque pareciera que les va bien, eventualmente sufren las consecuencias de su vivir violento. Es importante educar a las personas para que sepan esto.

¿Cuál es el objetivo de las actividades que realiza esta semana en el país?

Mi agenda no incluye convertir a otros en budistas. El objetivo es que reconozcamos que somos muy similares. Todos deseamos la felicidad y dejar de sufrir. Reconocer que muchas de nuestras dificultades se basan en que exageramos las cosas. Muchos de nuestros problemas no se basan en la realidad.

¿Es el budismo una religión o una filosofía?

Es una pregunta difícil, porque muchos no ven el budismo como religión porque no tiene un Dios creador, pero otros se dan cuenta de que es más que una filosofía, ya que nos habla de trascender a otras vidas.

¿Cuáles son los fundamentos para conocer acerca del budismo?

Que lo esencial es que nuestro futuro depende de nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente, por lo que la responsabilidad de nuestro futuro es nuestra.

En sus pláticas y libros habla sobre la práctica de la compasión, ¿cómo debe ser entendido este término?

Es entender que queremos ser felices y no sufrir y que los demás quieren lo mismo. Esto me permite ver las cosas desde su punto de vista. Es empatía.

Campaña de justicia y apoyo...que se aclare la Muerte de Susana Chávez...



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