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domingo, 20 de febrero de 2011

El Poder del Momento


Por Daniel R Scott

"Los recuerdos estan hechos de momentos especiales. Colecciona todos los que puedas." (Adam J. Jackson)

"Y las efímeras danzaban como si todo hubiese sido creado solo para que ellas pudiesen bailar y alegrarse. " (Hans Christian Andersen)

Hans Christian Andersen, conocido escritor danés del siglo XIX, alcanzó la fama y la inmortalidad fundamentalmente por la publicación de sus numerosos y bien escritos cuentos infantiles.Muchos de ellos son clásicos y algunos han sido llevados a la pantalla. ¿Quien no recuerda a "Los cisnes salvajes" "El patito feo" "El traje nuevo del emperador" o "La niña de los cerillos"? Sus cuentos encierran moralejas y lecciones de vida. Sí, son cuentos infantiles con personajes y argumentos infantiles que, sin embargo, contienen lecciones y enseñanzas para adultos. Sus relatos tienen pues, dos niveles de lectura: para entretener a los niños y hacer pensar a los adultos. Esto los hacen muy interesntes e instructivos. En la mañana de hoy leía su cuento: "El último sueño del viejo roble." En un diálogo entre el árbol que ya contaba con 365 años de edad y un insecto conocido con el nombre de "efímera" (insecto que apenas viven 24 horas) el primero le dice al segundo: "¡Pobre pequeña! Tu vida entera sólo dura un momento." A lo que efímera, muy sabia, respondió: "Pero yo tengo millares de instantes para sentirme contenta y féliz." Este corto diálogo es lo que me lleva a considerar brevemente el tema que hoy ocupa mi atención: el valor de los instantes.

¿Cómo ha de medirse la vida? ¿Por la longitud de los años que transcurren o por la anchura de las experiencias que se logran acumular? ¿Vivimos el "ahora" con su bagaje de instantes y momentos? Porque en esencia la vida es un rosario de instantes y momentos. ¿Vivimos en realidad? Porque hay quienes viven sin dar importancia a lo que realmente vale la pena. En el apuro de salir de algún lado y entrar a otro, ¿vivimos como se debe? Porque en nuestra sociedad y estilo de vida parece que lo único relevante es salir apresurados de algún lado y entrar extenuados a otro sitio, sin aprovechar lo que sucede entre ambos puntos. Pierdes los instantes y momentos. Le diria al lector: ¿Viviste hoy? Te formulare una pregunta más específica y risible: ¿Elevaste la mirada y viste el cielo ayer al atardecer? De seguro no lo hiciste. ¿Para qué? Despues de todo, eres persona demasiado importante, ocupada y ambiciosa para hacerlo. Eso se lo dejas a los vagos y ociosos. Pues bien, yo sí elevé la mirada al cielo y vi suspendida en el éter del espacio la perfecta redondez de una luna radiante que desprendía generosa destellos de plata que encantaban a mi pupila. Estuve contemplandola largo rato cual orate. No dejé escapar la riqueza de ese momento. Me volvió a la mente eso de que la vida esta repleta de bendiciones cotidianas que nosotros somos incapaces de ver. Me sentí reconfortado y feliz con ese instante regalo de la creación. Tuve un atisbo de la eternidad y permanencia de las cosas. Más tarde tomé papel y tinta y escribí una breve frase para congelar la magia de ese momento: "Y la visión de esa luna suspendida en el apagado azul del atardecer deleita a los espíritus contemplativos." En eso consiste el arte de la vida: descubrir los momentos agradables y saber vivirlos. De lo contrario vivimos una vida mutilada y a medias. Ninguna casa se ve hermosa a medio construir. Somos seres a medio construir. Hay que atesorar momentos y más momentos. Adam j. Jackson, al hablar del "poder del momento" escribe: "Todos nuestros recuerdos estan formados de momentos. Momentos en los que vemos, oimos o sentimos algo. No recordamos años, meses ni siquiera días. Tan solo momentos. Por ello sólo podemos lograr el máximo de esta vida obteniendo el máximo de cada momento. Si un momento es especial, mágico, entonces la vida se convierte en especial y mágica. El secreto es coleccionar tantos momentos de este tipo como se pueda." Enrique Chaij dice: "Con frecuencia pretendemos disfrutar de grandes alegrías -que quizá nunca llegan- mientras pasamos por alto las pequeñas satisfacciones diarias que, bien tomadas, pueden alentar nuestro espíritu." ¿Cual es tu lista de momentos? ¿Estas desperdiciando tus instantes? trata de vivir de tal manera que luego no lamentes nada. Acaricia el platedo cabello de tu madre porque ese momento quizá no se repita, cito como ejemplo...

No es tanto la vida sino los instantes de la vida. No me importa ser redundante en esto si logro hacerme entender. Puedes hacer con ellos un catálogo o lista. Todos tenemos una lista muy personal. Basta con saber identificarlos cuando estos llegan. Cada uno es fugaz y tienen rostro propio. Vienen, te besan y se van para no volver jamás. El universo de cada momento es efimero, único, irrepetible y perecedero. Son las notas de una dulce melodía que se entona una sola vez y vuelve al polvo de la tierra. Algunos momentos tienen la consistencia del barro cocido o los kilates del oro más preciado. Pero igual los dos son valiosos. ¿Tienes alma y tiempo para descubrirlos?

Comienza ahora.

18 Febrero 2011