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lunes, 17 de octubre de 2011

Cierre de cuaresma budista alegra Laos







   
Monjes ataviados de azafránVientiane, 14 oct (PL) El cierre del "Ork Phan Sa", la tradicional cuaresma budista, reconforta hoy el espíritu de los laosianos en estos duros tiempos de inundaciones y amenazas menos naturales.

  Miles de devotos anegaron esta semana las pagodas de Laos para presentar sus ofrendas, sobre todo en esta ciudad donde hay casi más estatuas de Buda que habitantes, a razón de cientos por altar.

Como reza la tradición, la mañana comienza con la repartición de limosnas a los monjes ataviados de azafrán, que tienden su cuenco a quienes son más caritativos de lo habitual, en busca de méritos.

Soutan Phonsongkham, estudioso de la cultura local, notó que este año los problemas económicos, lejos de cerrar bolsillos, propiciaron una inusitada generosidad, en espera quizás de retribución divina.

Por demás, Soutan consideró ideal este rito para acercar a los más jóvenes a la tradición cultural, religiosa y ética del Budismo en su variante theravada, la más arraigada en esta nación indochina.

El "Ork Phan Sa" también marca el fin de la temporada lluviosa, aunque el actual clima laosiano parece ignorar tal límite, a juzgar por las inundaciones que aún afectan a la agricultura sureña.

Durante este período, los monjes se dedican a meditar, estudiar y enseñar en terrenos del templo, mientras la gente ordinaria intenta librarse de ciertos hábitos y vicios, como el alcohol y el cigarro.

Por lo general, tras esta cuaresma proliferan los matrimonios y otros rituales domésticos, y la familia visita más las miles de pagodas que salpican el país.

También son frecuentadas las "stupas", monumentos funerarios en forma cónica o de obelisco, de los cuales el That Luang dorado es símbolo de Vientiane y sitio de adoración y comercio espiritual.

Los ríos suelen llenarse de procesiones de barcazas decoradas con hojas de plátano y velas encendidas, que particularmente en la noche crean un escenario fascinante en la ribera capitalina del Mekong.

Ahí, entre tragos de Beer Laos y pinchos de cerdo frito, muchos escapan de la molicie habitual de esta capital, rota por el paso de los "tuk-tuk", los pintorescos moto-taxis patrimonio local.

A 80 kilómetros de esta capital, en el distrito de Pakngum, miles de fieles y turistas acuden a ver el insólito fenómeno de las bolas de fuego que lanza el Naga, una criatura mística del Mekong.

Mientras, en Vientiane se celebra la mayor carrera de botes del país en Vat Chan, una suerte de versión ampliada de las regatas Oxford Cambridge, menos sofisticadas pero igual de intensas.

rc/cmv