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jueves, 2 de febrero de 2012

Mantras: el poder transformador de las palabras


 UNA AYUDA PARA LA MEDITACIÓN. Los mantras actúan de la misma forma que la música o los anuncios publicitarios, es decir, de manera subliminal. 16ROUNDS.COM
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¿Puede una palabra o frase cambiar nuestra vida? Según los orientales si. De hecho, cuando uno reza está usando el poder de la palabra para ponerse en contacto con la divinidad. Los hinduístas y budistas, en cambio, llaman mantra a este tipo de práctica.

La palabra mantra proviene del sánscrito man, que significa mente, y tra, que tiene el sentido de protección o liberación. Los mantras son recursos para proteger a nuestra mente contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción. Aparte de sus aspectos vibracionales benéficos, los mantras sirven para enfocar y sosegar la mente. Al concentrarse en la repetición del sonido, todos los demás pensamientos se desvanecen poco a poco hasta que la mente queda clara y tranquila. Se recita un determinado número de veces para conseguir el efecto milagroso, el logro supremo, que en el budismo tibetano consiste en la iluminación no solamente racional, sino de la verdadera naturaleza de la mente, aunque para lo que más se utiliza sobre todo en Occidente es para para obtener cosas de tipo mundano.

En el budismo tibetano, cada mantra se considera el sonido correspondiente a un cierto aspecto de la iluminación y se recita para identificarse con ese aspecto de la mente iluminada.

Por ejemplo, el conocido om mani padme hum corresponde a la compasión. Se traduce: "¡Oh, joya en el loto!", siendo originalmente el célebre mantra om el símbolo sonoro correspondiente al Brahman, aunque tal mantra pasó a ser parte de una célebre frase budista.

Como la música

Los mantras actúan de la misma forma que la música o los anuncios publicitarios, es decir, de forma subliminal. No es necesario saber el "significado" o la simbología del mantra para que su sonido ejerza sus efectos sobre nosotros. El ritmo del sonido hace efecto en el plano inconsciente

Según la tradición budista tibetana, un mantra no tiene efecto completo si la práctica de su recitación no es supervisada y autorizada por un maestro competente (un lama o gurú), respaldado a su vez por un linaje de maestros. Según el budismo, además de recitarse, un mantra se puede escribir en determinados lugares para beneficiarlos con su influencia espiritual.

Cada religión tiene un mantra. Uno de los más antiguos y populares es el término hindú rama, que quiere decir "alegría". Otros ejemplos de mantras son el kirie eleison de los ortodoxos, el Alá musulmán y el Ave María de los católicos, o simplemente el nombre de Jesús. Sin embargo, los expertos dicen que no hay que sentirse obligado a elegir un mantra de tipo religioso. Un mantra puede estar lleno de sentido para alguien y carecer por completo de una connotación religiosa.

Cualquiera que sea el mantra que se elija, hay que usarlo siempre que uno note que está comenzando a sentirse en desarmonía con el mundo. En vez de reaccionar con ira ante una determinada situación, se debe repetir el mantra en silencio hasta que se tranquilice.

Eknath Easwaran, escritor, conferenciante y fundador del Blue Mountain Center of Meditation, en Berkeley, California, ha enseñado y dado conferencias sobre meditación y espiritualidad por todo el mundo a lo largo de más de veinticinco años. En su libro "Take your time", Easwaran explica cómo nuestras mentes con frecuencia se ven agitadas por pensamientos negativos. También enseña la manera en que podemos hacer frente a este tipo de pensamientos.

Cómo elegir un mantra

Los mantras no deben elegirse a la ligera. Lo más adecuado es elegir un mantra con el que uno se sienta cómodo y que no tenga connotaciones desagradables.

Un mantra debe de tener un significado para la persona que lo usa. Las palabras deben resonar en el interior de su ser y hacer que la mente vuelva a centrarse en el momento presente. "¿Y qué?" es un mantra muy simple que trabaja más con la atención que con el sonido, pero que, sin embargo, es increíblemente eficaz. "La próxima vez que esté realmente irritado o molesto con una determinada persona o situación pruébelo, diciendo en voz alta o repitiendo mentalmente: ¿Y qué?. Fíjese en lo rápidamente que disminuye esa montaña de irritabilidad, hasta quedar reducida a su verdadero tamaño en el esquema de las cosas importantes", recomienda Easwaran.

Hace tiempo que los profesionales de la salud han reconocido que muchos trastornos físicos tienen su origen en la actitud emocional y mental de las personas. La imagen que uno tiene de sí mismo afecta a su estado físico, tanto si se da cuenta de ello como si no. Si una persona se siente incómoda con relación a sí misma o la situación que le ha tocado vivir, su cuerpo adopta una postura cansada, los músculos de su cara parecen caídos y habla en un tono más bajo, sin la inflexión habitual.

Las afirmaciones positivas ayudan a cambiar la visión que se tiene acerca de uno mismo e incluso de su ambiente. Ese es el poder más visible y efectivo de los mantras.
TOMADO DE LA GACETA.COM.AR