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domingo, 22 de julio de 2012

Las excavaciones ilegales amenazan el pasado budista de Pakistán

Tomado del PAIS.CR
Fuente: dpa  |  2012-07-19
Las excavaciones ilegales amenazan el pasado budista de Pakistán

REPORTAJE Por Sajjad Malik (dpa) 

Islamabad, 19 jul (dpa) - Cuando los talibanes fueron expulsados de la región de Swat, en el noroeste de Pakistán, muchos pensaron que era una buena noticia para la antigua herencia budista, que estaba siendo atacada por los rebeldes. Pero los centenarios restos patrimoniales se enfrentan ahora a otras amenazas.

Excavaciones ilegales de arqueólogos amateur y bandas criminales compiten por descubrir reliquias que en el extranjero están valoradas en millones de dólares.

"Esta es nuestra historia, porque fuimos budistas durante un tiempo", afirma Abdul Azeem, vicedirector del Departamento de Arqueología paquistaní, en Islamabad. "Forma parte de la herencia cultural, y el futuro de una nación se basa en su legado cultural", añade.

Restos de arte y cultura budistas pueden encontrarse por decenas en la región del noroeste paquistaní que, frente a su tolerante pasado, ahora ha caído en las manos de fundamentalistas islámicos.

Los talibanes procuraron barrer los restos de la civilización Gandhara que existió hace 2.000 años, cuando el budismo florecía en el subcontinente. Y los islamistas siguen mostrándose hostiles ante la herencia preislámica, que pretenden borrar del mapa.

En Afganistán, destruyeron en 2001 los dos budas gigantes de Bamiyan. Y lo mismo sucedió en Pakistán en 2007, cuando los extremistas volaron por los aires el rostro de un buda esculpido en piedra hace 1.500 años en Jahanabad, en la región de Swat.

"La destrucción del buda fue una gran pérdida de nuestra herencia a manos de los talibanes, que después también enviaron a suicidas a atacar el museo de Swat durante la operación militar de 2009", señala Azeem. Aquel ataque obligó a las autoridades a trasladar a Islamabad los tesoros arqueológicos, que no regresaron a la provincia de Khyber Pakhtunkhva hasta este año.

Por otro lado, el vandalismo también acecha en esta región donde una vez floreció el turismo. La imagen de buda, de seis metros de altura, era un imán para visitantes extranjeros procedentes de China, Corea del Sur y Tailandia, antes de que los rebeldes se hicieran con el control de la zona en 2007.

Como parte de su destrucción sistemática de monumentos, los talibanes también detuvieron las excavaciones en las áreas arqueológicas de Swat, con el fin de dejar enterrado el pasado no islámico. En 2009, una ofensiva del ejército expulsó a los extremistas, y comenzaron a darse los primeros pasos para rehabilitar los lugares dañados.

Así, el buda de Jahanabad está siendo restaurado por un equipo de arqueólogos italianos. Sin embargo, nada se ha hecho para detener las excavaciones ilegales, que se reanudaron. "Creo que las excavaciones ilegales en sitios históricos han aumentado desde la caída de los talibanes", dijo Nasir Khan, del museo Taxila. "Ellos las prohibieron y castigaban estrictamente a quienes estuvieran implicados."

La apatía de las autoridades, la corrupción y la orografía de esta región montañosa facilita las pequeñas excavaciones clandestinas. "No puede descartarse la corrupción, pero no hay complicidad por parte de las autoridades con estas excavaciones ilegales", sostiene Azeem.

Se cree que los residentes locales y expertos de fuera están implicados en este tipo de saqueos. Los objetos robados son vendidos a traficantes que los envían al puerto de Karachi, en el sur. A principios de julio, la policía interceptó un camión cargado con más de 300 reliquias históricas. Después, en una redada en la ciudad se incautó varios objetos pequeños y dos cajas con esculturas gigantes, de más de cinco toneladas cada una.

Según Ali Qasim, director del Departamento de Arqueología de la provincia de Sindh, pertenecían a la era Gandhara, pero los análisis no han podido determinar su fecha exacta. "Los objetos recuperados no tienen precio, pero podríamos decir que su valor supera los diez millones de dólares", añadió.

Las primeras investigaciones de la policía mostraron vínculos con residentes en Islamabad y cerca de la provincia sin ley de Khyber Pakhtunkwa, donde se encuentran la mayoría de yacimientos del periodo Gandhara, señala Shabir.

La mejora de la seguridad desde la expulsión de los talibanes ha aumentado el número de visitantes que acuden a los valles y montañas nevadas de Swat. Aunque esta expulsión pudo haber salvado las reliquias del vandalismo religioso, también ha desencadenado un incremento de cazatesoros. Y "ahora, todo el mundo puede ir sin ser registrado", afirma Nasir Khan.

Escultura de Buda atacada por el Talibán es reparada en Pakistán

AP

Cuando el Talibán dañó con explosivos la cara de una enorme figura de Buda tallada en piedra con 1.500 años de antigüedad en el noroeste de Pakistán hace casi cinco años, un intrépido arqueólogo italiano tuvo que acudir al rescate.

Gracias al conocimiento y trabajo de Luca Olivieri y sus compañeros, la imagen de seis metros (casi 20 pies) de altura cerca de la ciudad de Jahanabad es restaurada, al tiempo que muchos otros tesoros arqueológicos en el espectacular Valle de Swat son rescatados y preservados.

Los musulmanes de tendencia radical tienen un historial de acciones contra sitios religiosos budistas e hindúes, entre otros, por considerarlos heréticos para el Islam. Seis meses antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el Talibán conmocionó al mundo cuando dinamitó dos estatuas budistas con 15 siglos de antigüedad en el centro de Afganistán.

El Buda de Jahanabad, elaborado en la parte alta de la cara de una gran roca en el siglo VI o VII, es una de las esculturas talladas más grandes en el sur de Asia. Fue atacado a finales de 2007 cuando el Talibán paquistaní llegó a varios lugares del Valle de Swat. Dos años después el ejército expulsó a la mayoría de los talibanes, pero los turistas que visitaban la región dudan todavía en regresar.

El mismo Olivieri tuvo que salir en 2008 después de más de dos décadas de ocuparse de las riquezas que datan de Alejandro Magno y de los posteriores invasores budistas, hindúes y musulmanes. Con 49 años de edad, el también director de la Misión Arqueológica Italiana en Pakistán regresó en 2010 y ha retomado los trabajos.

Un grupo de milicianos del Talibán escalaron con cuerdas para colocar explosivos en hoyos perforados en la cara y hombros del Buda de Jahanabad, indicó Olivieri. Los explosivos en el hombre no detonaron, pero los otros destruyeron la mayor parte del rostro sobre los labios y agrietaron otras partes de la escultura y del entorno rocoso.

La mayoría de las casi 200 esculturas pétreas de Buda en Swat fueron desfiguradas hace siglos por los invasores musulmanes que, como el Talibán, consideraban que Buda es un ídolo falso.

Olivieri y su equipo comenzaron las labores en junio para cubrir las fisuras y reparar lo que quedó del rostro. Una reconstrucción completa es imposible debido a que se carece de una documentación detallada y de los fragmentos de la cara.

"Lo que se haga sin los datos correctos es una falsificación", explicó Olivieri, quien recuerda que quiso ser arqueólogo desde los 6 años de edad y quien todavía aporta una exuberancia juvenil a su trabajo aunque su barba comienza a tornarse canosa.

Cuando llegó a Pakistán siendo un estudiante universitario en 1987, Olivieri se fascinó con Swat, otrora un importante centro de la cultura budista y del comercio. El monje al que se le atribuye la introducción del budismo en el Tibet, Padmasambhava, nació en Swat.

La misión de Olivieri es financiada por el gobierno italiano, en colaboración con las autoridades locales encargadas de las antigüedades paquistaníes. Ha excavado en más de 120 lugares budistas entre colinas elevadas y ríos en Swat.

Un prominente político islamista en Swat, Maulana Shamsur Rehman, dice que nunca debió ocurrir el ataque al Buda. El Islam predica la libertad y la protección de los creyentes de todas las religiones, dijo a The Associated Press, y "conforme a las normas islámicas, nadie debe objetar los trabajos de reparación en la estatua de Buda".

En 2001, un grupo de milicianos dañaron las ruinas desenterradas de un templo hindú del siglo VII en Swat, las cuales dominan un fortín conquistado por Alejandro en el siglo IV antes de la era actual. Sin posibilidades de proteger al templo, la misión italiana tuvo que volver a sepultarlo.

Las fuerzas de seguridad en Pakistán dicen que el Talibán intenta de nuevo irrumpir en Swat, pero los milicianos no son la única amenaza para los sitios arqueológicos. Los saqueadores son quizás un problema mayor. Muchas reliquias saqueadas en Swat se encuentran en colecciones públicas y privadas de varias partes del mundo.

La misión italiana ha colocado vigilantes en los sitios más importantes, dijo Olivieri. Además, los entrena para que sean guías mediante la enseñanza del inglés, de primeros auxilios y de técnicas básicas de preservación.